miércoles, 11 de septiembre de 2013

Retiro

Las aguas no se apartan de su cauce por que sí.
El momento en que abandona su sendero
ruge con las canciones que le di.
Y aunque estoy solo,
sola está ella también.
Y el fulgor de su respiración me incita
e inhibe lo que hay.

Esos cantos no los canta
si no cuando hay que cantar.
Canta para olvidar.
Canta para no llorar.
Porque extraña los albores
de otros amores.
Porque extraña la sonrisa,
los biombos y los tambores.

Y aunque está sola
yo estoy solo también.
Y no canto, y no recuerdo.
No retengo; ya no tengo
lo que tengo,
lo que no tengo.

Y se me olvida que no recuerdo
para no llorar,
para no extrañar los aromas,
emblema de algún lugar,
de alguna selva y de montañas.
No recuerdo para no llorar.
Para no quemarme las pestañas
tratando de ver más allá.

Mejor no recuerdo
que si recuerdo es mejor no recordar.
Y que la lágrima caiga sobre el dintel,
que caiga sobre las manos que la llaman
y apague su fuego,
y lave su recuerdo.
Para que paren de llamar,
para que paren de llamar...






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