lunes, 23 de septiembre de 2013

Nocturno

Respira la noche,
bate sus claros espacios,
sus criaturas en menudos ruidos,
en el crujido leve de las maderas,
se traicionan.
Renueva la noche
cierta semilla oculta
en la mina feroz que nos sostiene.
Con su leche letal
nos alimenta
una vida que se prolonga
más allá de todo matinal despertar
en las orillas del mundo.
La noche que respira
nuestro pausado aliento de vencidos
nos preserva y protege
"para más altos destinos".

A.M.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Retiro

Las aguas no se apartan de su cauce por que sí.
El momento en que abandona su sendero
ruge con las canciones que le di.
Y aunque estoy solo,
sola está ella también.
Y el fulgor de su respiración me incita
e inhibe lo que hay.

Esos cantos no los canta
si no cuando hay que cantar.
Canta para olvidar.
Canta para no llorar.
Porque extraña los albores
de otros amores.
Porque extraña la sonrisa,
los biombos y los tambores.

Y aunque está sola
yo estoy solo también.
Y no canto, y no recuerdo.
No retengo; ya no tengo
lo que tengo,
lo que no tengo.

Y se me olvida que no recuerdo
para no llorar,
para no extrañar los aromas,
emblema de algún lugar,
de alguna selva y de montañas.
No recuerdo para no llorar.
Para no quemarme las pestañas
tratando de ver más allá.

Mejor no recuerdo
que si recuerdo es mejor no recordar.
Y que la lágrima caiga sobre el dintel,
que caiga sobre las manos que la llaman
y apague su fuego,
y lave su recuerdo.
Para que paren de llamar,
para que paren de llamar...