sábado, 24 de septiembre de 2011

Dunas

Polvo que se hace mujer
en su canto interminable,
casi imperceptible.
Sirenas de los mares del desierto,
guían con sus voces
a los poetas desprevenidos,
llevándolos a sus caprichos.
Oasis de luz y  placer ;
curvas sedosas de arena son
fruta prohibida del destierro.
Espejismo de aguas cristalinas y puras,
promete terminar con el sopor
de la lengua reseca que sueña
sus húmedos rincones.
Maldición del peregrino
venturoso y osado.
Fábulas antiguas hechas mito,
cantadas por trovadores,
evocando memorias lejanas de
aquellos que alguna vez las sobrevivieron.

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